FUTATSU.
Desocupado lector, ¿ qué podía engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío sino la historia de lo acontecido?
Tal vez algunos de vosotros conozcais ciertas palabras japonesas que no se correspondan con lo que éste humilde plumilla oss cuenta, pero debéis saber que el japonés y el okinawense son diferentes. Dicho lo cual voy a relataros como fue alguna de las cosas que nos sucedieron.
De cómo fue mi encuentro con el maestro Sakumoto: al día siguientre de nuestra llegada a Okinawa me fui a comprar unos pastelillos para desayunar, son deliciosos ( oishii ) rellenos de judías y de muchos sabores, pasando por un information center entré a preguntar si sabían donde estaba el dojo del maestro Sakumoto, ( yo no tenía ni idea de si estaba en Naha o ni si tan siquiéra tenía.) En el citado lugar me recibieron muy amablemente y me atendieron no sólo una persona sino tres. Con esa eficiencia propia de los japoneses empezaron a indagar, a hablar entre ellas, a telefonear, a buscar en la red… y mientras tanto yo permanecía sentado observando y siendo observado, transcurridos unos 20 minutos aproximadamente, me dijeron que me pusiera al teléfono que tenía al maestro Sakumoto al otro lado del hilo telefónico, mi asombro fue mayúsculo, sólo quería saber la dirección para presentarme, saludar y preguntar ( onegai shimasu) si podía entrenar con ellos y resulta que lo tenía al aparato, pero con ese poder de improvisación que nos caracteriza a los españoles… hablé con él, presentándome, y diciéndole que era de Barcelona y que si podía ir a visitarle. Muy cortésmente me citó en la Universidad de las Artes, ( que es como se llama la universidad de Naha) y en donde imparte clases de Educación física además de ser el director de todo lo concerniente a las actividades deportivas, para el lunes siguiente.
Así que el lunes siguiente a la hora de la cita Ara y yo estabamos allí, yo con mi inseparable bolsa de deporte con el karategi en su interior. La mentada institución se encuentra justo al lado del Shurijo gusuku ( o castillo de Shuri), una fina lluvia nos acompañó durante el trayecto desde el puerto de Tomari, hasta la cima del castillo, y nosotros con nuestras inseparables bicicletas. Al llegar fuimos al polideportivo de la universidad y allí nos esperaban y recibieron las componentes del equipo nacional de katas de Japón. Se excusaron porque el maestro no había llegado, pero a los diez minutos apareció Sakumoto sensei, campechano, simpatico, dicharachero, nos fuimos su despacho y departimos amablemente sobre nuestras vidas ( familia, trabajo, aficiones etc.) y de karate, (sabía que el maestro Hirota había fallecido). Después de unos o-cha de cortesía y unas galletas buenísimas acompañadas por el azucar de Hateruma ( el mejor del mundo entero) nos fuimos a entrenar ( estareis de acuerdo conmigo que mirar se puede considerar entrenar ) tras un ligero calentamiento y un kihon preparatorio empezaron a hacer katas, ¡ que ritmo ¡, una maravilla , repasaron las katas de Ryuei-ryu en su totalidad, centrándose finalmente en Heiku, Paiku y Annan. Una delicia, un placer para los sentidos, eran seis y parecían una. Sakumoto sensei trabajaba con una naturalidad que daba la sensación de no hacer esfuerzo, más tarde montamos un pequeño tatami de forma rapidísima y praticaron diversos bunkais. Siempre con una gran concentracion y diligencia a las menores observaciones del maestro. Deciros que estuve en 3 ocasiones más, incluso un domingo alrededor de las tres de la tarde y allí estaban haciendo katas las siete componentes.
Una de las alumnas del maestro me contó a modo de anécdota,que cuando el maestro Sakumoto era joven, Nakaima sensei sólo enseñaba karate y kobudo a su familia, y que el adolescente Tsugo Sakumoto estuvo yendo durante un año aproximadamente a rogarle que le aceptase como alumno y todos los días era rechazado hasta que el maestro Kenko Nakaima en vista de su perseverancia lo aceptó, esto fue a principios de los años 60.
En Okinawa se dice que Karate. Kobudo y Kyusho, son uno y si falta algo es como si te faltase un miembro.
Esto me lo relató el maestro Hokama Tetsuhiro, que tiene un dojo en Uehara Nishihara, una pequeña ciudad cercana a Naha , donde además se encuentra el único museo del mundo dedicado al karate. Casualidades de la vida, resulta que el mentado profesor tiene en su escuela el mismo escudo que nosotros, los practicantes de Shito Ryu . Al preguntarle por la coincidencia me explicó, que existen en Okinawa 4 familias que poseen el mismo escudo, los Oshiro, los Hokama, los Kauji, y los Mabuni y que son todos familia.
El museo se encuentra en la parte de arriba del dojo, hay de todo, y todo original: fotos recortes de periódicos, revistas protecciones usadas hace lustros, una copia del Bubishi etc. etc.
El maestro Hokama es gran un historiador, está en posesión de dos doctorados, además de un prolífico escritor y distinguido en numerosas ocasiones con medallas al mérito por su contribución al karate, gracias a uno de sus libros el titulado: "100 masters of Okinawa Karate", pude visitar lugares de nacimiento de grandes personajes del karate, y también sus tumbas.
Para todos aquellos que alguna vez se animen a visitar las Ryu Kyu, y por ende Okinawa, les diré que hay un lugar llamado Budokan ( ojo, cierran los martes ) en el que por la modica suma de 160 yens, 1 euro aprox., se puede entrar y entrenar. Entrenar por libre o si alguien esta practicando cualquiera de las disciplinas que allí se imparten a diario como : Iaido, Kendo, Sumo, Kobudo, Kenjutsu, Kick Boxing, o Karate ( shorin ryu o goju ryu etc ), etc. acercarse y con mucho respeto ( onegai shimasu ) preguntar si puedes entrenar con ellos, posiblemente la mayoría de los que dirigen los diferentes entrenos sean de la talla de Sakumoto, Nakaima, o Ikeda sensei y con la mayor naturalidad te reciben, te hablan y no se interponen en tu entrenamiento, nunca pasarán por delante si estas practicando kata o kihon, ni que decir tiene que estas personas, al igual que todos nosotros , forman parte de la historia de las artes marciales.
Ara y un servidor de ustedes, llevábamos 15 días en Okinawa y aún no habíamos visto el sol, (estabamos en temporada de lluvias) y como somos dos amantes del sol nos fuimos a otra isla, llamada Ishigaki ,(muro de piedra) y fue arribar y lucir el astro rey. Al segundo día yo necesitaba un dojo, y en la casa donde vivíamos ( sandale house ) le había preguntado al dueño, Mamoru san, por algún sensei, este me contó que tenía un amigo que conocía a un sensei, pero que le habían dicho que era un karateka muy peligroso ( textualmente ),yo le dije que vivo en L´Hospitalet, y que allí merendamos gente peligrosa todos los días. Esperé un día y como no me daba la dirección del " peligroso" me fui en busca de ella, a escasos metros de donde pernoctábamos había un parque de bomberos y allí les pregunté por la dirección de un dojo, se pusieron manos a la obra y en cinco minutos tenía la dirección del más cercano, que casualmente se encontraba al torcer la esquina, y como referencia me dijo que el maestro se llamaba Zen-iu Uechi, aquí fue cuando me dije: ahora si que has begut oli, ¿ qué por qué ?
¿Habéis entrenado alguna vez Uechi ryu ?, eso si que es duro, todo lo demás es joc de nens, en mi interior pensaba que más me valdría beber desechos radiactivos que practicar con ellos, hace unos años estuvieron en Barcelona, hice un curso de una mañana y acabé roto, hubo gente que en mitad del entreno se fue ( podría dar nombres….). Pero que demonios, estaba en forma así que me dije : adelante , i-yasasa, y allí que me fui, resultó que el dojo es de Goju Ryu , pero el profesor se apellida Uechi ( muy común igual que Miyagi o Higaonna ) , el dojo lo dirigen dos hermanos Ken-Ho y Hide, fuertes, simpáticos, honrados, alegres y enamorados del Karate, al igual que su padre, me recibieron con los brazos abiertos y allí practiqué y practiqué. El entreno siempre es igual: diario, duro, disciplinado, mucho kihon y mucha kata, ¿ he dicho kata?, sí kata, kata, kata, kata, …..y con el tiempo y a base de repetir entenderás que significa cada una de las técnicas, tendrás el cuerpo como una roca y una mente fuerte.
A todo esto Ara había visto danzas tradicionales de Ryu Kyu , con ciertas similitudes al karate y decidió que quería aprender. Antiguamente los japoneses cuando vieron ejecutar karate creyeron que era una danza, los Okinawenses habían escondido en estas danzas técnicas de lucha, de hecho las danzarinas bailan vestidas de chicas y de chicos, las primeras lo hacen con la mano abierta y las segundas con la mano cerrada ( kaishu y heishu ).
Contactamos con una sensei, Ogido es su nombre, tiene dos dojos en la ciudad, uno cerca del aeropuerto y otro en el mercado. Ogido sensei no habla nada de inglés y Ara muy poco japonés, pero en segundos conectaron, hasta el punto que Ogido sensei, a pesar de que no acepta alumnos extranjeros, el segundo día Ara había hecho su primera clase y la sensei se la llevó a una actuación para que observara, pero no sólo eso sino que la maquillaron y vistieron y cuando estaba finalizando la performance de su compañía la hizo salir para que en el centro de ellas ejecutase algún kata de karate. Ara es kuro-obi shodan, y les hizo varios katas Pinnan.
Aquello le gustó a Ogido sensei y en las semanas sucesivas además de enseñarle Yaeyama dance, se la llevaba con ella a las actuaciones que su compañía realizaba en algunos de los hoteles de la ciudad.
Ogido sensei ,( todo el mundo se dirigía a ella por sensei ) estuvo rumiando y un día le dijo a Ara que su compañía estaba contratada para abrir la temporada de verano en el City Hall de Ishigaki, y que si nos parecia bien que hiciéramos algún kata y bunkai dentro de la actuación. Cuando Ara me lo comentó le dije que encantado y ¿que mejor manera que corresponder a esta gente tan amable con algo nuestro? Le dijimos que sí y desde ese instante iniciamos unos entrenos diarios en los diversos parques de la ciudad para preparar el kata y el bunkai. De diversos katas hicimos uno nuevo al que llamamos " Ishigaki no kata "
Llego el gran día, yo vestido con karategi y Ara con traje tradicional de campesina okinawense, días antes nos había entrevistado la prensa, "Yaeyama shinbun", a raíz de eso se llenó el palacio ( éramos lo exótico, 2 españoles en viaje por Asia y Oceanía practicando karate y bailando), desde el momento en que dijimos el nombre del kata se hizo un silencio sepulcral, sólo se oían los tres sansin , instrumentos típicos okinawenses parecidos a los samisen japoneses. Ara estaba muy nerviosa en los momentos previos a salir, pero una vez sobre el parquet fue como el agua en un estanque, calma absoluta, hicimos el kata y después el bunkai yo atacaba y ella se defendía y contraatacaba, todo era real, no podíamos hacer " fin de curso" como decía el maestro Hirota, sobre todo porque en Okinawa todo el mundo entiende de karate, poco o mucho pero entienden, es como en España de toros, poco o mucho pero todo el mundo sabe que es un rejoneador o que es un picador.
Fue una gran experiencia, y un gran honor, como habíamos entrenado en parques y plazas, después de nuestra aparición en la prensa la gente nos saludaba en las tiendas, en los parques etc. más a ella que a mí, ¿me pregunto por qué?
De lo que vivimos por allí tengo la sensación que el karate tradicional se ha reconstruido con el fin de hacerlo popular y generalizarlo a las masas, y no se puede entender con claridad desde aquí, lo que los antiguos maesytros construyeron con el riesgo de sus propias vidas.